
Foto: Archivo.-
“Aquellos territorios en donde no hay un crecimiento absoluto o un crecimiento relativo, los pueblos no se resignan en silencio, se vengan”. Con esta potente cita, el Licenciado en Economía y Magister en Finanzas, Miguel Palou, inició su ponencia en el evento Construyamos NOA, organizado por la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO) en Tucumán. La advertencia del especialista se centró en que esa "venganza" se manifiesta a través del voto o de la migración de los ciudadanos hacia otros horizontes, situando a Tucumán bajo la lupa de ser uno de esos lugares que hoy parecen irrelevantes para el mapa del desarrollo nacional, aunque con el potencial intacto para revertir dicha condición en el corto plazo.
La tesis central de Palou para diagnosticar la realidad local se resumió en un análisis contundente: “La casa aguanta, la cuadra no”. A través de un detallado estudio de los indicadores habitacionales, el economista demostró que el sector privado —las familias— hicieron un esfuerzo significativo por mejorar su vivienda propia, pero ese avance se ve neutralizado por la falta de inversión del sector público en el entorno urbano. Mientras los indicadores de hacinamiento crítico y materiales insuficientes mejoraron sustancialmente desde 2016 a 2025 (del 7,1% al 3,8% y del 27,4% al 21,6%, respectivamente), los problemas de saneamiento inadecuado y la proximidad a basurales empeoraron drásticamente, reflejando el estancamiento de la obra pública en servicios básicos.

Palou fue exhaustivo al señalar que el problema de Tucumán no es meramente la falta de unidades habitacionales. “No es que tan solo faltan casas, sino que dentro de todo el tejido urbano, el 58% de las viviendas tienen algún déficit en particular”, explicó. Este dato cobra relevancia al compararlo con el promedio nacional, que se ubica en el 38,7%.
El especialista aclaró que este déficit está intrínsecamente ligado a la "cuestión de la cuadra", donde la inversión genera beneficios colectivos. En este punto, coincidió con la visión de que el Estado debe priorizar la infraestructura sobre la construcción de viviendas individuales: “Invertir en drenaje, invertir en sanidad, invertir en caminos, invertir en la calle que pasa por fuera, el beneficio es para toda la cuadra. Por eso me parece extremadamente importante... en donde realmente se tiene que invertir es donde hay externalidad positiva”.
Para ilustrar la gravedad de la situación, Palou presentó una comparación con el resto del país y la región:
Basurales: Mientras que en el total de los 31 aglomerados del país el 5,9% de las viviendas están cerca de basurales y en el NOA el 17,8%, en el Gran Tucumán la cifra se dispara al 31,4%.
Zonas inundables: En Tucumán, el 11,3% de las viviendas se encuentran en zonas con riesgo de inundación, un porcentaje que supera tanto al NOA (9,4%) como al promedio nacional (10,7%).

Palou recurrió a la teoría de Myrdal para explicar por qué estos datos descriptivos son determinantes para el futuro económico. “El deterioro genera más deterioro... funciona con falta de inversión, con el talento que se va, baja las personas que tributan en un estado que claramente tiene que salir a tapar esos huecos y genera mayores presiones”, advirtió. Este escenario se convierte en un desincentivo directo para el capital privado, ya que, según sus palabras, “nadie invierte en un lugar en donde el 11,4% de las viviendas se puede llegar a inundar”.
El análisis histórico de Palou mostró que, a diferencia de la década 2004-2014, donde el crecimiento fue homogéneo entre las provincias, el periodo 2015-2025 muestra que “el único barquito que se levantó fue Neuquén” gracias a Vaca Muerta. Esta disparidad lo llevó a citar la “paradoja del túnel” de Hirschman: la sensación de angustia que surge cuando, estando atascados en un túnel de dos carriles, vemos que el carril de al lado comienza a avanzar mientras nosotros seguimos inmóviles.
Tucumán: ¿Corredor, Túnel o Nodo?
Hacia el final de su disertación, Palou planteó el dilema geográfico de nuestra provincia ante la nueva matriz productiva. Definió tres posibilidades:
Corredor: Solo conecta flujos y reduce costos logísticos mediante inversión.
Túnel: Aquella parte “por donde el desarrollo pasa y nosotros lo miramos”, donde se construyen rutas para que el desarrollo de Vaca Muerta simplemente transite sin ser retenido.
Nodo: La opción estratégica donde la provincia aporta “servicios y logística, proveedores locales, empleo y valor agregado”, logrando que el desarrollo se quede en el territorio y genere externalidades positivas.

Para Palou, Tucumán tiene todas las condiciones para convertirse en ese nodo, aun sin tener recursos extractivos directos. “No hace falta que aparezca petróleo en San Javier como para que crezcamos... no tenemos cobre, no tenemos minería, pero estamos a 350 km del triángulo de litio”, concluyó, enfatizando que la clave para capturar ese valor y evitar el estancamiento reside en la coordinación de la obra pública y privada para fortalecer la infraestructura local.